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El veneno del alacrán azul inhibe
células cancerosas
Científicos cubanos descubrieron que el veneno del
alacrán azul, endémico de Cuba, podría
convertirse en una efectiva medicina contra varios tipos
de cáncer, según informaron a la BBC los investigadores.
Las pruebas hechas in vitro dan como resultado un efecto
inhibidor que impide la propagación de las células
afectadas sin dañar el desarrollo del tejido sano,
lo que augura un resultado positivo de la investigación.
De hecho, desde hace varios años se le está
suministrando la toxina a pacientes con cáncer, con
claros efectos en la contención de la enfermedad
y en la mejora de la calidad de vida de los enfermos.
El problema que enfrentan los científicos es que
el alacrán genera muy poco veneno, por lo que el
reto será lograr identificar cuál es el compuesto
de la toxina que genera ese efecto para producirlo por ingeniería
genética.
Dulce veneno. La sustancia tóxica del alacrán
azul viene utilizándose popularmente en Cuba desde
la época colonial, sin embargo, durante muchos años,
los médicos no lo tomaban en serio y lo veían
como un caso de oscurantismo.
Esta percepción de los galenos comienza a cambiar:
"la toxina le disminuye el tamaño del tumor,
reduce los síntomas, la analgesia y alivia el dolor",
afirmó la doctora Nuris Cruz.
La especialista, encargada de suministrar a los enfermos
el veneno de alacrán y darles seguimiento, afirmó
que gracias a la toxina "pacientes enviados a su casa
en estado terminal hace 6 años, todavía están
con nosotros".
"Inhibe la proliferación de células tumorales
en laboratorio, eso es lo que se ha demostrado", explicó
la bioquímica Roxana Ríos Montt, miembro del
grupo investigador de Labiofam.
Los científicos se muestran cautelosos, pero la propia
Roxana Ríos Montt reconoce que en la aplicación
a enfermos durante los últimos 20 años "se
ha visto una mejoría de la calidad de vida de estos
pacientes".
Daisy León afirmó que "realmente me ha
ayudado, me ayuda a vivir normal, yo hago mi vida normal
gracias a esta toxina".
Mayor cantidad. El problema radica en que los alacranes
sólo pueden "ordeñarse" cada dos
meses para obtener apenas tres gotas de veneno que es insuficiente
en Cuba, donde el que el cáncer es la segunda causa
de muerte.
El reto del grupo multidisciplinarlo de científicos
es lograr identificar qué sustancia del veneno es
la que provoca estos efectos contra el cáncer y producirla
en laboratorio para obtener grandes cantidades.
La bioquímica Roxana Ríos Montt detalló
que "el próximo paso sería la identificación
de un posible principio activo y la purificación
del mismo y el futuro sería la biología molecular".
Se trata de la obtención de este producto por vía
de la síntesis química, en caso de ser un
péptido, o por la clonación si se tratase
de una proteína, un trabajo de investigación
que aún durara algunos años más, dijo
la especialista.
Mientras tanto, el veneno esta en su forma natural, "como
queriendo mostrarnos que nada en la naturaleza esta puesto
al azar, ni siquiera estos pequeños animales que
tanto dolor nos causan con sus rápidos aguijones".
(con información de la BBC)

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