| Sin prejuicios,
junto a su hijo -del mismo nombre- averiguó en Internet
y al poco tiempo consiguió que desde la isla un conocido
le trajera la mezcla del veneno con agua destilada. La consumió
y el cambio fue total.
“El cáncer está, pero
se detuvo completamente. No hay más ramificaciones,
no avanzó más y lo más importante es
que mi papá hace una vida absolutamente normal. No
tiene molestias”, cuenta Arturo, un joven ingeniero
comercial que no tiene dudas de que ha sido el Escozul el
responsable de mejorar la salud de su padre.
Al igual que este hombre de 54 años,
ya son más de 80 mil las personas que han llegado
a Cuba para tratar cáncer a la próstata, pulmón,
colon, cerebro, mamas y huesos, entre muchos otros. Lo sorprendente
es que si antes no se han sometido a quimioterapia o radioterapia,
al 97% se le acaban los dolores o logran que el cáncer
desaparezca. La efectividad se reduce al 47% cuando hay
tratamientos previos.
Viaje médico-turístico
Misael Bordier es el biólogo cubano
que hace veinte años comenzó a investigar
el efecto del veneno del alacrán azul en ratas y
perros. En 1991 lo probó en una persona y ahora ya
es un medicamento reconocido por el ministerio de Salud
cubano. La demanda ha sido tal que incluso se han formado
paquetes de viaje médico-turístico a la isla
para los enfermos de cáncer. Una de las empresas
que ofrecen ir en busca del codiciado alacrán azul
es “Cuba mágica” (www.cubamagica.com).
Desde Colombia, su gerente Carlos López,
cuenta que además del ticket de avión, la
estadia y los traslados, ellos entregan asesoría
y conciertan la cita con los médicos. “Desde
Chile el costo debe fluctuar entre los mil 100 o mil 200
dólares”, dice.
-¿Y cuánto cuesta
el remedio?
-Es gratis. Los médicos sólo
exigen conocer la ficha clínica del paciente para
adecuar la concentración del veneno al tipo de cáncer
y que después se les informe de su evolución.
Agrega que el desafío futuro del Instituto Nacional
de Oncología de Cuba es producir la toxina en forma
artificial. A cada arácnido sólo se le pueden
extraer tres gotas de veneno cada dos meses, mediante golpes
eléctricos.
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